Las hipotecas a tipo fijo – Siembra 409

Las hipotecas a tipo fijo – Siembra 409

Artículo original con el título ‘Las hipotecas a tipo fijo’, publicado en el número 409 de la revista ‘Siembra‘ en Octubre de 2016 en la sección ‘El rincón de los dineros’.

Hace ya unos cuantos años estuvieron bastante de moda en España las hipotecas a tipo fijo; un tipo de préstamo que se sigue empleando con bastante frecuencia en otros países de Europa.Oferta hipotecas

Al contratar una, sabemos de antemano las cuotas que vamos a pagar a lo largo de toda la vida del préstamo y eso nos ahorra sobresaltos futuros.

Ahora vuelven con fuerza y la mayoría de entidades están ofreciendo hipotecas a tipo fijo que están –para plazos a quince años– unos dos puntos TAE por encima de las de tipo variable.

Y yo me pregunto: ¿Es más conveniente contratar una hipoteca a tipo fijo o una a tipo variable?

Cómo hemos visto, con el tipo fijo ganaremos en tranquilidad. Pero hay más aspectos a considerar antes de dar una respuesta, no sea que lo que ganemos por un lado lo perdamos por otro.

Para ilustrar lo que veremos a continuación he montado un ejemplo que compara una hipoteca de 100.000€ a 15 años a tipo variable (Euribor + 0,9%) con otra del mismo importe a tipo fijo  al 3%.

Como no sabemos lo que hará el Euribor, pues yo he hecho un supuesto y es que se mantendrá en valores casi nulos los dos primeros años. Luego pasará seis años subiendo medio punto anual y otros cuatro subiendo un punto al año, para llegar al 7%. A partir de ahí bajará un punto anual para volver al 4%.

Yo he puesto un máximo de un 7% –el máximo histórico (desde 1999) no llega al 5%– pero alejado en el tiempo porque me ayuda a ver más claros los efectos de lo que quiero explicar a continuación. Pero repito que no son datos reales, ni pretenden ser una predicción. Insisto en que no sabemos lo que hará el Euribor.

Evolución cuotas hipotecarias

Sistema de amortización francés

El sistema de amortización francés hace que paguemos muchos más intereses al inicio de la vida del préstamo que al final y esto es así para que las cuotas sean constantes.

Cada una de esas cuotas es la suma de los intereses sobre lo que queda de préstamo más la devolución del capital. Como al principio queda mucho préstamo por pagar, pues la parte de intereses ‘se come’ casi todo lo que pagamos de cuota. Y dado que hemos dicho que ésta es constante, pues si pagamos más intereses, podemos devolver poco capital.

Y esto es importante porque con las hipotecas a tipo fijo estamos pagando el tipo de interés mayor justo cuando más intereses se pagan.

Es por ello que en nuestro ejemplo, el primer año pagamos 250 € al mes de intereses (con la hipoteca fija a un tipo del 3%), mientras que en el undécimo, con el Euribor al 7% (7,9% de interés del préstamo variable) tan solo pagamos 207 € al mes de intereses.

Amortización anticipada

Cuando contratamos una hipoteca a tipo fijo nuestro banco asume un riesgo, pues si el Euribor sube a él le costará más caro financiar ese préstamo pero seguirá cobrándonos el tipo contratado.

El dicho ‘la Banca siempre gana’, lo que quiere decir es que evita los riesgos a toda costa y por eso –cuando contratamos una hipoteca a tipo fijo– nuestro banco contratará un seguro –swap o instrumento similar– con el que evitar las pérdidas si suben los tipos de interés.

Pues bien, es casi seguro que en la escritura de nuestra hipoteca aparecerá una ‘compensación por riesgo de tipo de interés’ que es el coste de cancelar el seguro antes mencionado.  Y no es barato. He visto cláusulas que hablan de un 5% del importe pendiente.

Esto se ha de tener muy en cuenta porque en este país tenemos tendencia a amortizar hipoteca a la primera ocasión. Así, mientras que las hipotecas se contratan mayoritariamente a 20 ó 30 años, el plazo medio en pagarlas era de 13,2 años en 2012. Más bajo aún fuera de épocas de crisis (7,7 años en 2003).

Y no solo por la amortizaciones parciales. Hay otras razones para cancelar anticipadamente nuestra hipoteca como pueden ser la venta de la vivienda por ruptura familiar, por compra de una nueva vivienda, etc.

En este caso, la seguridad que nos dan la cuota fija, nos la da solo si mantenemos el préstamo durante toda su vida, pero puede costarnos caro si queremos cancelarlo anticipadamente.

Evolución económica

Los tipos de interés suelen moverse de acuerdo con la economía. Podemos simplificar diciendo que cuando la economía va bien los bancos centrales tienden a subir tipos para contener la inflación –el recalentamiento de la economía que era famoso en época del ministro Solchaga– y de manera análoga, tienden a bajarlos cuando la economía va mal.

Eso quiere decir que nos estamos blindando para una subida de tipos de interés cuando es posible que si los intereses suben sea porque la economía va mejor, hay inflación –con la consiguiente subida de salarios– y nosotros podamos pagar más sin problema.

Si vamos a nuestro ejemplo, es cierto que la cuota de la hipoteca variable llega a casi 790 €, pero lo hace dentro de doce años. Y estaremos de acuerdo que para entonces será mucho menos dinero que hoy. A cambio estamos pagando 698 € desde el primer día en lugar de 594 €.

Conclusiones

No estoy diciendo si las hipotecas a tipo fijo sean mejores o peores que las hipotecas a tipo variable, pero si que cuando la valoramos tenemos tendencia a pensar tan solo que la cuota fija nos da más seguridad. Sin mirar más.

Y es cierto que tener una cuota que no varíe, si sabemos que podemos pagarla, nos da tranquilidad. Pero como hemos visto, esa tranquilidad no es gratuita y hay que pagarla. Un dinero que de otra manera podríamos usar perfectamente para reducir el plazo del préstamo. Y eso también es tentador, ¿No?

¿Cómo deberíamos afrontar en 2019 la situación actual de los mercados?

¿Cómo deberíamos afrontar en 2019 la situación actual de los mercados?

Leo esta entrevista en «El País» al tiempo que veo cómo acabamos el año con bajadas importantes en todos los mercados financieros y con preocupación entre los inversores.

No en vano, las bajadas están afectando no solo a la Renta Variable sino también –aunque en menor medida, como es natural– a los mercados de Renta Fija y Monetario. Pero ¿A qué se deben estas caídas? y mucho más importante, ¿Cómo van a evolucionar los mercados de aquí en adelante?

¿Qué opinan los analistas sobre la causa de estas bajadas?

Pues lo primero es que no se trata de una única causa, sino que son multiples las razones que están llevando a este comportamiento de los mercados. Existe un relativo consenso en apuntar (de manera no exhaustiva) a las siguientes causas y que en parte ya apuntábamos aquí hace meses:

El Brexit

El divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea, donde nos encontramos con la rotura en si misma, a la que se añade la incertidumbre debida a lo inciertas que están siendo las negociaciones.

Ajuste cuantitativo de la FED desde Octubre

La subida de tipos de interés y la rentabilidad del bono americano a diez años en torno al 3,2% está castigando a la inversión en Bolsa, con liquidez que sale del mercado de Renta Variable para refugiarse en la Deuda Pública a precios más razonables, frente a lo que teníamos hasta ahora.

Fin de la flexibilización cuantitativa Europea

El anuncio por parte del BCE de poner fin de manera paulatina a la flexibilización cuantitativa, hace que se dispare el temor a un incremento de tipos en Europa, unido a unos datos no tan optimistas en el tercer trimestre del año. Como ejemplo podemos poner la bajada del 0,2% del PIB alemán.

Las tensiones comerciales USA – China

Una buena parte de las mejoras en la productividad mundial proviene de la globalización de la cadena de valor de las empresas. Dicho de otro modo, con la globalización, las empresas pueden producir/gestionar cada componente en aquel país que esté especializado en ello. Las tensiones comerciales ponen en peligro estas mejoras y con ello la rentabilidad de las empresas.

El fin de la política fiscal de Trump

Una buena parte del crecimiento de la bolsa americana por encima del de otras regiones, podemos encontrarlo en la política fiscal que puso en marcha el presidente Trump al llegar al poder. A través de ella, las multinacionales se lanzaron a la repatriación de beneficios. Beneficios que habían de invertir, haciendo que la bolsa se disparase.

Pero la repatriación extraordinaria de beneficios tiene un fin, una vez ya has repatriado todos los beneficios que tenías acumulados en el extranjero.

¿Qué pasará a partir de ahora?

Porque claro, saber lo que ha pasado está muy bien, pero lo que de verdad importa para nuestros ahorros es intentar adivinar lo que pasará a partir de ahora.

Y lo cierto es que, para variar, no lo sabemos. No sabemos si esto será una corrección temporal –como parecen querer decir la mayoría de analistas– o será el inicio de una bajada de proporciones aún mayores.

Aún así, sí que hay un par de aspectos que, a mí al menos, me hacen ser prudente.

El nivel al que hemos llegado

El primero es el nivel de precios al que hemos llegado. Al menos por lo que respecta a la bolsa americana.

Hablaba con un cliente (y amigo a pesar de ello) hace una semana acerca de la situación de las bolsas. Estuvimos intercambiando opiniones sobre la situación del S&P 500 (un índice que refleja precios de la bolsa americana) y el valor que había alcanzando.

S&P 500 diciembre de 2018

La línea roja no corresponde con ninguna media de nada, es simplemente una líneaque yo he trazado y que representa los mercados si la última burbuja hubiera sido la del año 2.000. Pero no quiere decir que las bolsas tengan que bajar hasta el nivel que marca la línea. Ni tampoco que la bajada se tenga que parar ahí. Es tan solo un punto de referencia.

Pero visto esto, ¿Podemos concluir que estamos en una burbuja y que los precios han de bajar de manera irremediable?

PER S&P 500

Pues la contrapartida la encontramos en otros datos como el Price Earning Ratio (PER) que es el que nos relaciona el precio que estamos pagando por la acciones del indice con los beneficios que han tenido esas mismas acciones. Y que, como ya apuntábamos aquí, en el fondo es lo que a grandes rasgos estamos pagando.

El PER del S&P500 se encuentraba en 16,97, lo que quiere decir que si compramos una cesta de acciones en proporción similar a la composición del índice, estaremos pagando casi 17 veces el beneficio de esas compañías en el último ejercicio.

Eso es, aproximadamente, un 5,8% de rentabilidad de las acciones si las compramos a los precios actuales.

¿Y un 5,8% de rebtabilidad es mucho o es poco?

Pues depende. Mientras la rentabilidad de la la renta fija y los tipos de interés estaban por los suelos, pues era una rentabilidad mucho más que aceptable. Con la subida de los tipos de interés, pues empezará a ser cada vez menos atractiva, pues no habrá tanta diferencia con la Renta Fija o los depósitos.

Además, la subida de tipos de interés, tendrá también un efecto sobre los beneficios de las empresas, pues las renovaciones de créditos se harán a un tipo mayor, aumentando los gastos financieros, reduciendo con ello los beneficios.

Otra manera que tenemos de saber si se trata de un PER alto o bajo es compararlo con la evolución histórica de este indicador.

Evolución del PER en el S&P500

En resúmen

Empezamos 2019 con una situación que no está nada clara. No está claro si los movimientos de final de año servirán para que las bolsas reboten con fuerza o vamos directos a una caida generalizada.

Es por ello que la mejor opción consiste, a mi entender, en seguir apostando por aportaciones periódicas que nos permitan aprovechar las bajadas y los movimientos de estos momentos de invertidumbre. Y sobre todo, ahora más que nunca, mantener alejado de la renta variable aquel dinero que podamos necesitar a lo largo de los próximos años.

 

 

Quo vadis bitcoin?

Quo vadis bitcoin?

Los peligros de la burbuja de Bitcoins

Éste artículo publicado por Reuters y que propició este artículo, no es más que el último indicio que llega a mis manos en los últimos meses sobre la burbuja que se está produciendo con las criptomonedas, la más famosa de las cuales es Bitcoin.

Primeras noticias

Recuerdo que, justo antes de verano, ya estuve comentando el tema con varios clientes que me contaban como podrían haber ganado muchísimo dinero invirtiendo en Bitcoins. En lo llevábamos de año, la cotización del Bitcoin respecto del dólar americano había pasado de costar unos $1.000 cada Bitcoin a costar més de $2.500. Es decir, una inversión en bitcoins se había multiplicado por 2,5 en apenas 6 meses. Muy goloso.

Desde entonces el precio del bitcoin no ha hecho más que subir. Y si una revalorización del 250% en seis meses nos parecía excepcional, lo que ha pasado desde el verano hasta aquí ha sido tremendo. El Bitcoin ha acabado el año cerca de los 15.000$, con un pico que lo situaba –pocas semanas antes– en el entorno de los 19.000$. Multiplicar por 20 en poco menos de un año es una auténtica burrada.

¿Estamos ante una burbuja?

Pues yo creo que no cabe ninguna duda que estamos ante una burbuja. Y una de las gordas. Entre otras cosas porque no hay razones objetivas para que el precio de los bitcoins se esté disparando a estos niveles, más allá de la propia especulación. Tanta gente quiere tener Bitcoins para aprovechar la revalorización, que el precio se dispara.

Uno de los principales síntomas para decir que existe una burbuja es que la gente compra el activo solo por la revalorización que espera que tendrá. Es lo mismo que veíamos cuando la burbuja inmobiliaria. La gente compraba pisos sin importarle el precio a que estuvieran y si era un precio razonable, tan solo porque esperaban que éste (el precio) siguiera subiendo de manera eterna. Y ya sabemos lo que pasó cuando dejó de subir.

De la misma manera, cuando la burbuja tecnológica, los precios de las empresas .com se dispararon tan solo porque la gente esperaba que esos precios continuaban subiendo. Daba igual que los beneficios de las empresas .com no sostuvieran esos precios tan desorbitados en las acciones. Los inversores pensaban que era el futuro y seguirían creciendo de manera exponencial sin fin. Y sin motivo, en realidad. Os recomiendo este artículo en el que ya hablábamos de las razones por las que suben y bajan los precios de las acciones.

Pues bien, si las acciones de una empresa se disparan sin que haya verdaderos cambios en su gestión o en la capacidad de generar beneficios en el futuro, es que algo pasa. Y algo le pasó el pasado 21 de diciembre a la cotización de la empresa Long Island Iced Tea Corporation cuando cambió su nombre por el de Long Blockchain Corp y el precio de sus acciones se triplicó.

Cuando esto pasa, es que nos estamos volviendo locos. Y no es la primera vez que nos pasa. Se cuenta que en la burbuja de los tulipanes, alguien llegó a ofrecer su casa a cambio de un tulipán, como nos contaba Fernando Trias de Bes en su libro. Es más, en algún foro he escuchado ya hablar de Tulicoins, refiriéndose a los Bitcoins.

¿Y seguro que esta explosión en el precio del Bitcoin no tiene alguna explicación?

Cuando les dices que esta subida no tiene razón alguna, los defensores de los Bitcoins, se escudan en que la producción de bitcoins es cada vez más costosa y que, por tanto, es normal que cada vez sean más caros, pues son más difíciles de conseguir.

Y es cierto, pero olvidan algo y es que el bitcoin no es necesario. Quiero decir que si una moneda es muy difícil de conseguir, podríamos usar otras criptomonedas –o incluso otras monedas no virtuales– para efectuar nuestros pagos, por lo que no tiene sentido recurrir al bitcoin si su precio se dispara. A menos que pensemos que seguirá subiendo y que entonces no hay riesgo.

Distinto sería si esto pasara con monedas reales en lugar de criptomonedas. Al final la moneda es tan solo un instrumento de intercambio. Una herramienta que nos permite comprar cosas. No somos más ricos por tener más o menos cantidad de dinero, sino que somos más o menos ricos en función de las cosas que podemos comprar con ese dinero y en ese sentido, el dinero no tiene ningún valor en sí mismo, más allá de lo que podamos comprar con él.

Esto quiere decir que si en un momento dado la gente puede dejar de comprar una cierta moneda –porque se ha encarecido en demasía o ha perdido la confianza de la gente– y en ese caso –en el momento en que se perdiera la confianza–, la moneda podría perder todo su valor. O casi todo.

Bueno, al menos si hablamos de criptomonedas. Si hablamos del Euro, por ejemplo, la situación es distinta porque, por poca confianza o poco interés que tengamos en usar Euros, siempre –mientras no cambie la legislación– necesitaremos unos cuantos. Quizás no para las transacciones que hagamos con terceros, pero si para las que hagamos con el Estado (pago de impuestos, cobro de pensiones, etc). Pero los Bitcoins podríamos dejar de usarlos mañana mismo.

¿Y si sabemos que no los necesitamos, que están caros y que posiblemente haya una burbuja? ¿Por qué seguimos comprándolos?

Yo opino que por avaricia, que en el fondo es un sentimiento muy, pero que muy humano.

Recordemos lo que ha pasado en los últimos años con los tipos medios de los depósitos. Según datos del banco de España, la evolución de la remuneración media de los depósitos a un año de las entidades financieras ha bajado desde el casi un 3% de hace un lustro a poco más de un 0,10% del último año. Vamos, “na de na”. O cómo dicen en mi pueblo, “naica”.

Y claro, con esta perspectiva, pues alguna salida más o menos decente hay que buscarle a ‘los dineros’, para que al menos crezcan un poco. Pero lo de los Bitcoin se ha ido de las manos, llegando a niveles estratosféricos.

Hace poco más de un mes, tomando un café con unos papás del cole, el camarero nos estuvo contando lo bien que le iba con sus inversiones en Bitcoins y el dineral que había ganado. Yo intentaba avisarle de los peligros que estaba corriendo mientras me acordaba del limpiabotas de Rockefeller.

Cuentan que un día, mientras le lustraba los zapatos a Rockefeller el magnate del petróleo, el limpiabotas le reconoció y comenzó a exponerle las tremendas ganancias que había conseguido él, un simple limpiabotas, con sus inversiones en bolsa. Cuentan también que nada más volver a su oficina, Rockefeller dio orden de venta de todas sus participaciones. Su secretario, extrañado por tal decisión en un momento en que las acciones subían como la espuma le preguntó a que se debía esa salida precipitada. A lo que Rockefeller le respondió que cuando hasta tu limpiabotas está en bolsa, es el momento de salir.

No tengo ninguna prueba de la veracidad de esta historia que se cuenta en los corrillos, pero aunque no sea cierta, lo que sí es verdad es que Rockefeller fue de los pocos empresarios que se salvaron del crack que siguió a la gran burbuja de la bolsa en 1929. Lo que evitó su ruina.

La verdad sobre las burbujas

Porque no olvidemos las dos máximas de las burbujas.

  1. Cualquier burbuja dura siempre más tiempo del que los expertos vaticinan, lo que afianza la creencia en que nunca explotará.
  2. Todas las burbujas acaban explotando tarde o temprano, causando la ruina de aquellos que están mas expuestos a los activos de la burbuja.

Así que si tienes Bitcoins, asegurate que no pierdes ni lo que ya lleves ganado ni, sobre todo, lo que invertiste incialmente.

Si te ha gustado este artículo, o si por el contrario crees que hay algo que debería cambiar, déjame un comentario y lo tendré en cuenta.

Las hipotecas a tipo fijo – Siembra 409

La decisión financiera más importante de nuestra vida y II – Siembra 407

Artículo original con el título ‘La decisión financiera más importante de nuestra vida y II’, publicado en el número 407 de la revista ‘Siembra‘ en la sección ‘El rincón de los dineros’.

Ver el artículo original 

Os prometí una serie de tres artículos, en los que hablar de la decisión financiera más importante de nuestra vida y vamos a por el segundo. Así, mientras en el número anterior de Siembra desgranábamos las razones hacían tan importante preparar el momento en que ya no podamos valernos por nosotros mismos. En este número veremos por qué sufriremos (más…)

¿Sirve de algo sacar 155 € de mi cuenta?

¿Sirve de algo sacar 155 € de mi cuenta?

¡Todos a sacar 155 € de sus cuentas!

El 20 de Octubre de este año, en medio de toda esta vorágine que estamos viviendo, las entidades soberanistas solicitaron a sus simpatizantes que éstos retiraran de manera coordinada fondos en efectivo de los cinco principales bancos, como medida de rechazo tras el traslado de sedes sociales fuera de Cataluña y la entrada en prisión de los presidentes de Òmniun Cultural (Jordi Cuixart) y de Assemblea Nacional Catalana (Jordi Sànchez).

Es una medida destinada a demostrar la fuerza que tiene la gente, los ciudadanos de Cataluña favorables a la independencia y aquellos indignado con la situación actual, para forzar al gobierno a hacer las cosas de una manera diferente. Pero veamos a quienha beneficiado la medida. Si es que ha beneficiado a alguien.

Ya he tratado en otro artículo, que puedes consultar aquí, las implicaciones que una crisis bancaria podrían tener sobre el dinero de los catalanes en Cataluña, así que estaremos de acuerdo que, una llamada de este tipo, no ayuda en absoluto a calmar unos miedos que acabarían siendo fundados de seguir insistiendo en llamamientos así.

Pero este artículo lo voy a tratar desde otra perspectiva. Vamos a ver la utilidad real que una medida de este tipo tiene. Si de verdad afecta, o no, a quien se quiere afectar y en qué medida.

Porque desde mi punto de vista, los más afectados fueron los empleados de las sucursales bancarias que tuvieron que soportar la carga de trabajo adicional que sufrieron ese día. Y no solo ellos. Los ciudadanos de a pie se encontraron con colas superiores a lo habitual para poder realizar sus operaciones bancarias. En algún caso puntual, además, se dio falta de liquidez por lo que hubo quien se encontró sin poder disponer de su dinero en efectivo. Recordemos que el día 20 de octubre era viernes.

Colas en los cajeros 20 de octubre de 2017

Colas en los cajeros 20 de octubre de 2017

En mi humilde opinión, las incomodidades de esta medida no ayudan en absoluto a generar simpatías hacia el proceso, sino más bien al contrario. Estoy convencido que para muchos ciudadanos se vivió como un ataque a sus propias finanzas.

Pero, ¿Sirvió al menos como medida de presión a los bancos? ¿Les hizo incurrir en pérdidas con las que dar por vengados los traslados de sus sedes? Pues es posible que tampoco. Es posible que el efecto fuera incluso el contrario. Y ello debido a la situación de tipos de interés en la que nos encontramos en la actualidad. Veamos por qué.

Resulta que los bancos tienen que cuadrar cada día sus balances puesto que la mayoría de las operaciones del día son simples apuntes contables. Por ejemplo, una transferencia de dinero de Banco Mediolanum al Santander es una apunte contable que dice que Mediolanum le tiene que dar al Santander esa cantidad de dinero. Como hay transferencias en ambos sentidos, al finalizar el día se compensan unas con otras y se transfiere la diferencia, con lo que los balances quedan cuadrados.

Eso quire decir que, a final de día, el banco puede tener un exceso o una falta de liquidez según reciba o envíe más transferencias. Cuando le falta liquidez, tiene que conseguirla para cuadrar el balance. Normalmente se la pide al Banco Central Europeo.

¿Y si le sobra liquidez? Pues puede guardarlo en una cámara acorazada –cosa que tiene un coste– o depositarlo en el Banco Central Europeo (BCE) a cambio de un interés. Pero claro, con la situación que tenemos de tipos de interés tan bajos, resulta que el BCE no paga, sino que cobra por los depósitos. Es decir, el exceso de liquidez tiene un coste para la entidad.

Entonces, si los bancos afectados hubieran tenido un exceso de liquidez, custodiar ésta les podría haber llegado a costar dinero. A menos que sean los propios clientes lo que, a fuerza de sacar 155 € tras 155 €, se comprometan a custodiar su propio dinero en casa. Y de forma gratuita.

Suscríbete a Noticias y Mercados

Suscríbete a Noticias y Mercados

para recibir cómodamente tus comentarios.


Gracias por unirte a nuestro grupo de suscriptores