Ene 15, 2015 | 2015, Número 15, Todos Los Números
A pesar de que hoy llega a mucha más gente, este boletín nació como una manera de comunicar con mis clientes y mantenerles al corriente de la evolución de la economía.
Este artículo está dedicado a vosotros, mis clientes. Para que sepáis la evolución que han tenido nuestros fondos a lo largo de este año.
En otras palabras, que el objetivo de este artículo es que tengáis información de primera mano sobre la evolución anual de los fondos en los que estáis y de otros fondos del banco, de manera que podamos usar esta información para ver si vamos en la buena dirección o por el contrario tenemos que hacer algún ajuste. Que para eso hablamos y revisamos cada tres o cuatro meses.
Antes de seguir leyendo, es importante notar varios aspectos.
En primer lugar que no he realizado una selección de los fondos de Mediolanum en general, que son muchos más, sino que he cogido la versión “L”, sin cobertura de divisa ni reparto de dividendos, de los fondos que tienen mis clientes. Todos ellos.
En segundo lugar es importante notar que cada uno de estos fondos están en la cartera respondiendo a una necesidad concreta. Por poner un ejemplo, fondos como PIMCO cuyo objetivo es batir a la inflación, da solidez y estabilidad a cualquier cartera. Y por ello está presente en muchas de ellas a pesar de tener una rentabilidad más discreta que otros –aunque eso si, cumpliendo con creces su objetivo de batir a la inflación.
¿Y porqué no hemos puesto todo en fondos globales que dan un resultado tan bueno?Pues porque a priori nunca sabemos la rentabilidad que obtendrá un fondo o una categoría, aunque si sabemos la volatilidad histórica. Y con esto en mente, tenemos que adecuar el tipo de instrumento al horizonte temporal para el que estemos ahorrando.
Dicho de otra forma. Si vamos a necesitar nuestro dinero en menos de dos años, tendremos que ir a fondos monetarios o de renta fija a corto plazo que nos darán menos, pero también fluctúan menos.
En cambio, cuando hablamos de ahorro a diez o quince años –y sobre todo si usamos estrategias DCA (‘double cost average’)– podemos permitirnos esas fluctuaciones para ir a buscar rentabilidades medias del 5, 6 ó 7%. Pero siempre a Largo Plazo.
En otros casos, el ahorro que hemos depositado en vehículos como el Activo o el Premier, ha sido como reserva para aprovechar correcciones del mercado cuando llegue el momento. Que llegará.
Finalmente, las rentabilidades obtenidas son de enero a diciembre y no son lineales, con lo que la plusvalía final depende del momento en que hayamos entrado.
Y cualquier duda que os surja pues me llamáis y comentamos.
Dic 31, 2014 | 2014, Número 14, Todos Los Números
Artículo aparecido en la sección de Bolsa e Inversión de ‘El economista’ y que nos habla de la evolución del dólar en los últimos meses y nos da pistas sobre la evolución esperada en 2015.
Me ha parecido interesante analizar a que se deben los cambios de precio de las monedas porque existe la creencia popular de que la fortaleza o debilidad de una moneda es reflejo de la fortaleza o debilidad de su economía.
Y aunque sea errónea, no es de extrañar que exista esta creencia.
Primero porque como mínimo suena coherente que si la economía de país va bien, todo el resto sea más fuerte, incluyendo la moneda.
Y segundo porque los expertos tampoco ayudan a clarificarlo. En el mismo artículo que estamos analizando se dice ‘Un hito que no se conseguía desde 1989 y que es reflejo de la buena situación económica del país‘.
Suena bien, ¿Verdad? Pero si lo pensamos con detenimiento, Estados Unidos ha pasado otros momentos con buena –si no mejor– situación económica desde el año 1989. Y su moneda no conseguía esa apreciación. Así que quizás los aspectos más importantes que influyen en el valor de una moneda sean otros, como por ejemplo:
- Cantidad de dinero existente en circulación en un determinado momento. Las monedas son como cualquier otro activo. Están sujetos a las leyes de la oferta y la demanda. Si el banco central comienza a emitir dinero, habrá más para ofrecer y éste bajará de precio.
- Tipo de interés. Cuanto mayor sea el tipo de interés ofrecido por la zona, mayor será la demanda de dinero para colocarlo a ese tipo de interés. De nuevo oferta demanda.
- Aspectos comerciales. Cuanto mas exporte un país más interés habrá por tener moneda de ese país para pagar las compras. Y mayor será el valor de esa moneda.
- Confianza en la zona. A más confianza de los inversores, más dispuestos estarán a invertir.

Fuente: www.eleconomista.es
- Inflación. Cuanto mayor sea ésta, menos cosas se podrán comprar con esa moneda y por tanto bajará su valor.
- Especulación. Basada en las expectativas sobre el valor futuro de la moneda.
En mi opinión, los aspectos que más están influyendo e influirán en el precio del dólar en 2015 tienen que ver con las expectativas sobre los tipos de interés, el fin del quantitative easing, la confianza en la zona y la menor dependencia de las importaciones de productos energéticos.
Y la pregunta que de verdad importa. ¿Cómo afectarán estos cambios a nuestros ahorros?
Pues si se cumplen la expectativas, saldrá beneficiado todo el ahorro que tengamos en dólares.
Y no me refiero únicamente a tener una cuenta en dólares, sino también a acciones, bonos o fondos que hagan inversiones en dólares.
Si el dólar pasa del 1,21 de 31/12 a 1,15 por ejemplo, pues eso nos daría una rentabilidad adicional de alrededor de un 5% simplemente por las diferencias de cambio.
Evidentemente, que si tenemos posiciones en dólares, deberíamos asegurarlas si la tendencia fuera la contraria.
Nov 28, 2014 | 2014, Numero 12 + 1, Todos Los Números
Y no es solo este artículo que nos habla de la baja remuneración de los depósitos, sino este otro que nos habla de un banco Alemán que ha comenzado a cobrar por los depósitos a un día de más de 500.000 €.
Y este segundo es casi más preocupante por lo que puede suponer de tendencia.
De todas formas, parece que cuando hablamos de tipos del 2%, el 3% o incluso el 4%, pues tampoco es tanta la diferencia. Al fin y al cabo, un 1% de mil euros, son 10€.
La sensación que queda es que por muchos años que pasen, pues la diferencia tampoco ha de ser tan abismal. Es decir, si pasan 10 años son 100€, al cabo de 20 años 200€ y así. ¿No?
Pues no. Resulta que en periodos largos de tiempo –y debido a la capitalización compuesta–, la diferencia de un 1% en el tipo de interés es algo crucial.
Y para que nos hagamos una idea, os he preparado una tabla lo que acabaríamos ganándole a 1.000€ puestos al 1%, al 2%, al 4% y al 6% durante 10, 20, 30 y 40 años.
No he tenido en cuenta la fiscalidad a efectos simplificadores.
Es decir, al 1% en 10 años le sacamos 105€, pero en 40 años no le sacamos 420€, sino 489€.

Por capitalización compuesta. Y esta diferencia que es ligera al 1%, al 6% se dispara y pasamos de 791€ a 9.286€. Eso si, para quien tenga cuarenta años por delante. Aunque yo personalmente espero llegar a muy viejito.
Pero vamos, lo que parece claro es que a largo plazo, merece la pena sacar algún punto más de rendimiento.
Y con esto no podríamos contentar si no fuera porque 9.286€ de dentro de cuarenta años no valen igual que hoy. Os recomiendo el tercer artículo de este mismo número para valorar el impacto de la inflación.
Pero a lo que vamos. Si tenemos una inflación media de un 3% y nuestro dinero puesto al 1%, 2%, 4% y 6%. ¿Qué pasará con él a 10, 20, 30 y 40 años? ¿Cuanto ganaremos? … si es que ganamos.
Pues muy sencillo, mientras la rentabilidad no cubra la inflación, lo que nos va a pasar es que perderemos dinero. Inexorablemente. Un año más, unos euros menos. Año tras año.
A la rentabilidad después de descontar la inflación le llamamos rentabilidad real pues es la que nos permite comprar más cosas al cabo de un año.

Y vemos que por debajo de la inflación perdemos dinero cada año que pasa. Casi como si nos cobraran por el depósito.
Así que la próxima vez que le ofrezcan guardar su dinero en algo seguro aunque menos rentable, piense en los objetivos que tiene para ese dinero, no sea que la seguridad que le ofrezcan sea la de perder.
Nov 24, 2014 | 2014, Numero 12 + 1, Todos Los Números
Esta noticia aparecida en el diario Expansión viene al pelo para hablar de lo que en gestión del ahorro se conoce como ‘conducir mirando el espejo retrovisor’. Es decir, ofrecer un producto de ahorro según las rentabilidades pasadas. Sin tener en cuenta si éstas eran razonables o no. Y si se mantendrán en el tiempo.
Pues algo así nos va a pasar con la renta fija en general y con los fondos de rentabilidad objetivo en particular. Ya nos hicimos eco de las advertencias de la CNMV sobre estos últimos en el mes de marzo. Aún así, el problema como digo afecta a todos los instrumentos de renta fija y más les afectará cuanto mayor sea su ‘duration’.
Durante los últimos meses son muchos los clientes que me han enseñado como su fondo, que invierte en Deuda Pública Española, ha tenido rendimientos del 6 y el 7%. Verdadera magia teniendo en cuenta que tanto los tipos de interés como la prima de riesgo están bajo mínimos. O no.
Quizás no sea magia, sino truco.
Así que pongamos un ejemplo con datos reales de los bonos del estado a 5 años.
Nos ofrecen un bono de rentabilidad objetivo, que se creó el 31 de diciembre de 2011. El objetivo de rentabilidad era un 3,56% anual durante los siguiente 5 años.
¿Difícil? Pues más bien no. La entidad lo que hizo fue comprar a la par un bono del estado a cinco años que en diciembre de 2011 pagaba un 5,56%. A eso le quita un 2% de comisión de gestión –aunque en realidad piensa gestionar poco– y a vivir, que son dos días.
Si nosotros entramos en ese fondo en 2011, pues todo bien. Tendremos, dependiendo de a que tipo podamos re-invertir los intereses, más o menos nuestro 3,56%. Podríamos haber obtenido más, pero al final tenemos lo que buscábamos, así que nada que objetar.
Por otro lado, tengamos en cuenta dos aspectos:
- Cuando el tipo de interés baja, el valor del bono sube y al revés.
- El tipo de interés acabará subiendo porque no hay margen para grandes bajadas.
No hay espacio en esta página para explicar la relación entre valor del bono y tipo de interés, así que por ahora es un acto de fe. Es así. Y cuando queráis profundizamos.
Pero a lo que vamos. Si alguien nos ofrece que compremos el fondo en 2013, éste habría tenido una ganancia anual en 2012 del 10,12%. Y desde inicio hasta 2013 había ganado un 8,94% … así que ¡Milagro! ¡La multiplicación de los panes y los peces! Pues no.
Si vemos lo que pasa en 2016, la rentabilidad final que obtenemos si compramos en 2011 es de un 3,94%. Y suponiendo que suben los tipos en 2.015 y 2.016, que si no sería aún menos.

Pero es que si entramos en 2.013 –y en gran medida por culpa de la subida de tipos comentada antes– pues apenas si ganamos un 0,51% anual. Y si entramos en 2.014, perdemos casi un 2% por esa subida de tipos. Es solo un ejemplo ilustrativo de dos aspectos. Que no sabemos lo que hará el tipo de interés, aunque bajar del 0,5% es difícil que baje. Y que es importante no comprar caro para no pillarse los dedos.
Nov 10, 2014 | 2014, Número 12, Todos Los Números
Recuerdo que en Enero tuvimos un episodio de volatilidad en los mercados. En aquel momento la bajada a la que hicimos frente fue de un 3,39% y en todos los telediarios parecía que se acababa el mundo.
Pues ahora tres cuartos de lo mismo. El mundo se acaba, la bolsa baja un 3,12% y grandes titulares en todos los periódicos.
Es natural. Hay que vender periódicos y conseguir audiencias. Y una mala noticia llama mucho más la atención que una buena.
¿Y por qué tiene estos vaivenes la bolsa? Hace unos números hablábamos de como valorar si el precio en bolsa es el adecuado. Y en realidad hay dos componentes en el precio. Uno es el valor acción que son los beneficios que me va a reportar esta compañía en el futuro.
El otro es independiente del valor de la acción y solo tiene que ver con el estado de ánimo de los inversores. Parece mentira, pero es así.
Recuerdo una sesión sobre bolsa en la que participé hará unos años en la Universidad de Fordham en Nueva York. Como de parte de la sesión hacíamos una simulación como si estuviésemos en el parqué. Aquel día comprendí en toda su extensión los vaivenes de la bolsa fuera de los fundamentales. Y lo que aprendí es esto. Es así, en serio, ni más ni menos.
Pero volvamos a los movimientos de Octubre y las conversaciones que mantuve con varios de vosotros sobre que hacer en esta situación.
Ante todo, lo que estaba claro es que no había motivo de preocupación. Primero porque todos mis clientes están lo suficientemente diversificados como para no tener que preocuparnos por los vaivenes. Eso es importante porque no solo el riesgo es mucho menor –pues los huevos no están todos en la misma cesta– sino que además las oscilaciones son mucho más contenidas.
En el siguiente gráfico os he puesto las pérdidas que sufrieron entre el 6 y el 16 de octubre los tres principales valores del Ibex 35, el propio Ibex, el fondo de Mediolanum con un comportamiento más parecido al Ibex (ML RV España), tres de los fondos globales que tenemos. Dos de renta variable pura (Black Rock y JP Morgan) y un tercero con gestión activa del riesgo. Y sacad vuestras propies conclusiones sobre las pérdidas.

Alguno sugirió la posibilidad de aprovechar cierta liquidez para comprar más participaciones de los fondos ahora que los precios estaban más bajos. Lo desaconsejé.
Si bien es cierto que es la manera de proceder, preferí ser conservador. Entre el 3 y el 28 de Octubre de 2008, el Ibex 35 bajó un 30%.
Si tenemos liquidez y la aprovechamos cuando el Ibex ha bajado solo un 10%, si luego sigue bajando, nos arrepentiremos de haber usado nuestras armas antes de tiempo. Digamos por contra, que la liquidez para bajadas del mercado la estamos reservando para las grandes ocasiones.