Ago 5, 2014 | 2014, Número 9, Todos Los Números
Debatíamos hace un par de números de Noticias y Mercados sobre el efecto que la reforma laboral podría estar teniendo en la salida de la crisis y la lucha contra el desempleo. Hablábamos en ese momento de la necesidad de adecuar nuestra legislación laboral con el objetivo de facilitar la creación de empleo.
Desde entonces nos hemos encontrado con la publicación de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre que nos ha traído una bonita sorpresa en forma de recuperación del empleo más allá de lo que esperaban las estimaciones más optimistas.
El autor del artículo habla de la confluencia de tres factores para obtener este resultado. El abaratamiento del coste laboral, el fin de la crisis financiera y la recuperación de la demanda interna y externa.
En realidad desde mi punto de vista la demanda externa hace ya tiempo que está presente con fuerza y lo que si que está teniendo mucho tirón es el consumo interno, como podemos ver en otros artículos donde se nos habla del comercio minorista.
Además se ve un fuerte tirón de las expectativas. El índice de los gestores de compras, que es un es un indicador adelantado de a economía, así lo atestiguan.
Así que parece que la famosa recuperación ha llegado y esta vez, al contrario de lo que ocurrió en noviembre de 2011, para quedarse.
Es cierto que la crisis financiera, con el diferencial bajo mínimos, parece estar superada. Es cierto que las exportaciones se recuperaron hace tiempo y que la demanda interna parece dar visos de estarse recuperando también.
Ahora solo falta que la reforma laboral llevada a cabo en su momento sirva de acelerador y no de freno para que todos estos elementos se acaben de alinear y volvamos a niveles de empleo del año 2007.
Al final, la mejor protección para el trabajador es una tasa de paro cercana al pleno empleo, pues ahí es él donde puede empezar a imponer sus normas.
Jul 7, 2014 | 2014, Número 8, Todos Los Números
Hace meses que desde esta misma tribuna vamos hablando de recuperación, de optimismo y de como poco a poco deberíamos esperar mejoras sustanciales en el aspecto económico.
Pero también es cierto que siempre que hemos hablado de optimismo y en ello coinciden la gran mayoría de economistas a los que hemos tenido oportunidad de escuchar en los últimos meses hay dos aspectos que siguen preocupando y mucho.
El primero es la tasa de paro, y en especial el paro juvenil. Difícilmente podremos salir de la crisis sin un empuje fuerte de la demanda interna. Y ésta está totalmente lastrada por el paro.
Podemos apoyarnos, y de hecho lo estamos haciendo, en las exportaciones, pero no podemos dejarlo todo en manos de la mejora de las exportaciones. Si la demanda interna no despierta, la recuperación será extremadamente débil o incluso inexistente.
Éste es un aspecto que todos entendemos. Hay que acabar con el paro como si fuera el enemigo público número uno.
Por lo que respecta al segundo, parece que se trate de un problema de economistas. Que no tenga que ver demasiado con la gente de la calle. Pero nada más alejado de la realidad. Es un problema que nos afectará y mucho en su momento. O mejor dicho, que afectará a nuestros hijos.
España debe en estos momentos más o menos lo mismo que produce durante un año. No el gobierno, sino nosotros que somos el estado debemos aproximadamente lo mismo que producimos en un año. Y si no hacemos reducimos esa deuda, pues se la pasaremos a nuestros hijos para que la paguen ellos.
Es como si hubiéramos comprado un piso que no podemos pagar y lo tengan que acabar de pagar las generaciones posteriores. Y si fuera así el caso, incluso podría llegar a parecerme bien.
Endeudarse para invertir, siendo invertir la adquisición de algo que nos reportará beneficios más adelante, podría considerarlo incluso sano.
Dicho de otra forma, endeudarse para comprar un piso o hacer una carretera podría ser aceptable. El piso o la carretera traerán beneficios en el futuro y puede ser conveniente adquirir la deuda para comenzar a disfrutar de esos beneficios desde hoy.
Pero el problema viene cuando se usa la deuda para financiar gastos corrientes. ¿Qué pasa si como no podemos costearnos las vacaciones pedimos un préstamo para pagarlas? ¿Y si pedimos otro para hacer la compra en el supermercado? ¿Y si añadimos otro para ir a la peluquería? ¿Verdad que nos parecería exagerado recurrir a préstamos para pagar estas cosas y pensaríamos que la familia que así actúa puede acabar muy mal?
Pues algo parecido pasa con el déficit público. Que está disparado por que se recaudan menos impuestos, porque hay que pagar más prestaciones sociales con menos recaudación, porque tenemos muchos funcionarios … y un largo etcétera.
Así que cuando alguien les diga que no hay que recortar prestaciones públicas, pensad que las estamos pagando entre todos, que estamos pidiendo préstamos, que habrá que devolver, para pagarlas y que es cierto, los servicios esenciales no se deben tocar. Pero hay que gastar menos. Sea como sea.