Abr 13, 2015 | 2015, Número 18, Todos Los Números
Artículo aparecido en ‘El Economista’ y que ya merece la pena tan solo por el gráfico que contienen la evolución ocurrida en el número de trabajadores, desempleados y pensionistas a lo largo de los últimos años.
Bueno por ese gráfico y porque dentro del artículo, el Instituto de Estudios Económicos, realiza una estimación que me parece muy acertada sobre la evolución de las pensiones de la seguridad social y (más…)
Mar 18, 2015 | 2015, Número 17, Todos Los Números
Desde estas líneas llevamos meses hablando de la recuperación económica. De como ésta estaba llegando y de la impresión que daba de haber llegado para quedarse.
Ahora Expansión nos muestra en este artículo diez indicadores que abundan en esa sensación. Diez indicadores que avalan el despegue. Ya no es solo el dato del PIB, el de empleo o la producción industrial, sino toda una serie de razones para sentirnos optimistas. (más…)
Dic 15, 2014 | 2014, Número 14, Todos Los Números
Existe una tendencia a pensar que las condiciones en otros países de nuestro entorno son parecidas a las nuestras y normalmente no vamos más allá para descubrir si esa afirmación es correcta o no.
Los líderes políticos y sindicales se llenan la boca hablando de la precariedad laboral española y como vamos por detrás del resto de países europeos en todo lo relacionado con el empleo.
Muchas veces no le damos más importancia. Escuchamos. Nos lo creemos y punto.
Pero hete aquí que de pronto descubres que un país como Alemania no ha tenido un salario

Fuente: El economista
mínimo hasta ahora. Yo lo confieso. No lo sabía. Daba por supuesto que si.
Y ahora lo tendrá aunque no será de implantación universal. Dejará fuera a los becarios, a los menores de 18 años sin titulación y a los parados de larga duración. Claro que si aquí excluyes a los parados de larga duración dejas fuera a mucha gente, por desgracia.
Pero además descubrimos que su implantación está siendo muy discutida por el coste que dicha medida puede tener en puestos de trabajo.
Pero mirándolo desde aquí me ha parecido una noticia magnífica.
Resulta que uno de nuestros mejores clientes acaba de incrementar sus costes internos de producción por arte de birlibirloque al tiempo que incrementa la capacidad de compra de sus consumidores. Así que no podemos estar más de enhorabuena.
De todas formas, el artículo se encarga de echarnos un jarro de agua fría a nuestra situación pues nos cuenta que el salario mínimo interprofesional alemán será el doble del español. Como si eso fuera un agravio comparativo.
Parece que tenemos que enfadarnos porque los alemanes cobrarán más que nosotros en lugar de alegrarnos porque ello nos hará más competitivos. Y yo me hago dos preguntas para dejarlas en el aire.
Si hemos estado más de cuarenta años con un salario mínimo que los alemanes no tenían. ¿Pasa algo por estar un tiempo con un salario mínimo inferior al de ellos? Aunque solo sea para compensar.
Y si el salario mínimo en Alemania es el doble que el nuestro ya no hay ninguna razón para que no podamos inundar Alemania de productos españoles pues nuestros costes de producción serán mucho más bajos. Si no lo hacemos, ¿No será que hay algo que empresarios, políticos y trabajadores estamos haciendo mal?
La diferencia está en la manera de abordar la cuestión laboral. No han necesitado ese salario mínimo, porque se pactaba en los convenios.
En Alemania, los sindicatos se sientan en el consejo de administración de las principales empresas y son conscientes que que si la empresa se hunde, se hunden los puestos de trabajo.
Por su lado las empresas, con un 6% de paro, saben que si no cuidan a sus trabajadores, no podrán producir y cerrarán.
Al final la mejor defensa de los trabajadores es una tasa de paro del 3%.
Nov 6, 2014 | 2014, Número 12, Todos Los Números
Cualquiera diría, a la vista de esta noticia aparecida en El Economista, que china está pasando por malos momentos y que la situación se está agravando. El artículo nos habla de un ‘debilitamiento al crecer un 7,3%’. Su peor registro en cinco años. 
Incluso el gráfico que acompaña la noticia nos habla de volver a niveles de la crisis.
Claro, que ese mismo gráfico, visto sin truncar los ejes y comparando con España, nos da un resultado ‘ligeramente’ distinto. No se, como que igual merece la pena dedicarnos un poco más a pensar en cómo vamos a salir nosotros de la crisis en lugar de si les va mejor o peor a los demás.

Porque además hemos de tener en cuenta un factor. Después de veinte años creciendo a niveles superiores al 7%, cada vez se hace más difícil seguir creciendo a ese ratio. Es decir, un crecimiento de un 14% en 2007 implicó producir 332 mil millones de euros más que el año anterior.
Crecer un 7,7% en 2013 supone fabricar 605 mil millones más. Es decir, en términos absolutos, el crecimiento de 2013 es casi el doble del que tuvo en 2007.
Por cierto, que el PIB per capita en 2007 en España era de 23.500€ y en China de 1.940€. Seis años más tarde, en 2013, el PIB per capita en España era de 22.300€ y el chino 5.239€.
Multiplicar el PIB por 2,7 en apenas 6 años implica un incremento espectacular en la riqueza y en el efecto que ésta tiene sobre el consumo. No es para nada descabellado pensar que en unos años China pasará de ser la fábrica del mundo a ser el mercado del mundo. Y si no, al tiempo.
La clave está precisamente en el PIB per capita y en la manera en que se reparte ese dinero dentro del país.
Hace unos nueve años estuve en China de viaje y me sorprendió el poco interés que mostraban por Europa. Era como si no existiéramos.
Su modelo era Estados Unidos y mi impresión es que ahí es hacia donde van. Un modelo de libre mercado con políticas sociales muy limitadas donde lo que importa es el logro individual.
Lo que está claro es que a medida que las familias vayan incrementando sus niveles de ingresos, pasarán de economías de subsistencia a economías de consumo como lo son hoy las occidentales. Y si un 5% de los chinos salta de escalafón en un año concreto y quiere comprar un coche, eso son 68 millones de coches en un solo año. Da que pensar, ¿No?
Oct 5, 2014 | 2014, Número 11, Todos Los Números
Yo entiendo que hablar de presupuestos no sea la cosa más emocionante del mundo, como pasa aqui. La simple evocación de la palabra, provoca en muchos de nosotros una terrible somnolencia.
Pero no por ser aburridos dejan de ser muy importantes para la vida de cada uno de nosotros por la influencia que los presupuestos del Estado tienen en la economía y para ayudarnos a entender como están las cosas.
Pensemos que más de un populista apela a la capacidad del gobierno para ampliar el presupuesto y de esta manera sacarnos de la crisis.
Piensan que es suficiente con incrementar el gasto público para que crezca el PIB. Y es cierto. A corto plazo. Pero ese corto plazo ya nos lo hemos comido.
Y nos lo hemos comido porque ese gastoque ellos harían solo lo podemos pagar con más ingresos (impuestos) o dejándolo a deber (deuda).
Por un lado no parece que haya mucho margen para aumentar los impuestos. Más que nada porque si una persona gana 1000 €, va a poder comprar cosas por valor de 628€. El tipo mínimo del IRPF es un 24’75%. Y a la que compre algo que valga 620 + IVA ya se habrá gastado los 750€ que le quedaban. ¡Y eso en el mejor de los casos, tributando a tipo mínimo en el IRPF! A eso hay que añadir IBIs, impuestos de circulación, cotizaciones a la Seguridad Social. Vamos, que mejor no aumentar mucho los impuestos.
Y por el lado de la deuda. Pues ya hemos comentado en números anteriores de Noticias y Mercados que a estas alturas debemos aproximadamente un año de PIB. Si repartimos la deuda, que en realidad es nuestra, tocamos a más de un año de sueldo. Y con el coste que eso supone.
Porque menos mal que ha bajado la prima de riesgo porque solo los intereses de la deuda nos cuestan más (un 50% más) que los sueldos de los funcionarios.
Así que si algún iluminado habla de ampliar el gasto, y dar mas servicios, pensemos primero en cómo lo vamos a pagar. Porque pagar se tendrán que pagar.
El último aspecto que nos afecta es el relativo a las pensiones que suponen ya más de un tercio del gasto del estado. Si, ha leído Ud. bien. De cada tres euros que se gasta el estado en sueldos, sanidad, educación, etc, uno va a parar a las pensiones.
Y eso que el incremento de este año va a ser de un 0,25% como ya habíamos vaticinado en estas mismas líneas hace meses. Pero si, si. Pagamos en pensiones seis veces más de los que nos cuestan los sueldos de los funcionarios. ¡Seis veces más!
Así que si alguien tiene la esperanza de que las pensiones van a subir al menos tanto como el IPC, pues que la vaya perdiendo.
Y es más. Si algún partido político le hace esta promesa en tiempo de elecciones tenga por seguro que miente descaradamente o bien en sus planes entra hundir el país en la más absoluta de las miserias.